De sueldo, incentivos y medallas…

Herzberg y el sueldo como factor higiénico

Corría el primer cuarto del siglo XX cuando nacía Frederick Irving Herzberg, el psicólogo que creó la popular teoría de los dos factores: los higiénicos y los motivadores. Según este autor la motivación en el trabajo se relacionaba con dichos elementos.

Por un lado nos encontrábamos con los factores higiénicos, como el sueldo. Cuando este es inadecuado provoca insatisfacción y cuando son óptimos la evitan. Sin embargo, cuando es adecuado no necesariamente provoca satisfacción. Por ejemplo un jugador de fútbol que gane mucho no necesariamente estará motivado (podemos encontrarnos muchos casos de este hecho en España). Por mucho que alguien cobre, difícilmente pensará  que cobra demasiado porque todo el mundo tiende a pensar que se lo merece (algunos hasta utilizan paraísos fiscales para ganar aún más, impidiendo que parte de sus ganancias reviertan a través de los impuestos en la sociedad que los ha convertido en lo que son).

Por otro lado están los motivadores. Su presencia si están relacionados con una mayor motivación en el trabajo. Entre estos estarían el reconocimiento profesional (y como persona válida y no un mero número), la autorrealización… Para ello es necesario un reparto justo de, por ejemplo, los premios y medallas. En demasiadas ocasiones cuando algo sale bien se atribuye a la organización y cuando algo sale mal a uno o a un subgrupo de los empleados… Generalmente suele haber más personas el día de reparto de medallas que el día en la que se consiguieron trabajando

Un concepto relacionado sería el de salario emocional. Una vez que el sueldo permite cubrir las necesidades percibidas y es valorado como justo, las empresas pueden motivar a sus empleados reconociendo por ejemplo la importancia de su labor dentro de la institución. Parece pues que estar motivado se relaciona bastante con la “alegría del trabajo bien hecho”.

Los sistemas de incentivos, muy utilizados en la actualidad en la administración, pueden ser muy positivos, o deformarse y constituir un sistema de dádivas y privilegios que potencie el amiguismo y convierta a los empleados en meras marionetas de los que lo reparten discrecionalmente.

Así que parece que el dinero es necesario pero no suficiente para estar motivado….

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